Porca miseria

Quizá fue una de las niñas de la foto. La semana pasada, la prensa escrita se hizo eco de una situación que se estaba viviendo en Italia. Ese país que desde España entendemos tan cercano en costumbres y raíces a nosotros, nuestros primos hermanos europeos. Como no podía ser de otra manera, no andan mucho mejor que nosotros en estos tiempos y no hablamos sólo de temas económicos. La crisis va mucho más allá de eso. Es una crisis de valores.

 

La situación de la que hablo, es de los insultos que profirieron algunos miembros de la escena política italiana a la ministra de Integración de su Gobierno, Cécile Kyenge. El motivo no fue su inclinación política, izquierda y derecha como enemigos íntimos, ni tampoco el hecho de que hubiera protagonizado ningún escándalo a lo Berlusconi, versión a lo grande de nuestra Olvido Hormigos.

 

“Orangután” o “elogio a la incompetencia”, fueron parte de las lindezas que le dedicaron algunos de sus colegas de profesión. “Orangután”. Tal cual. Y lo dice el vicepresidente del Senado italiano mientras sonríe en un mitin de su partido. Se retrata automáticamente a través de sus palabras. Un esperpento.

 

Os pongo en situación. Cécile nació en Congo, a los 18 años se fue a Italia, estudió medicina y está casada con un ingeniero italiano. Ocupa un ministerio en el Gobierno. A ésto es a lo que podríamos referirnos al hablar de superación. De no tenerlo en absoluto fácil y lograrlo. No se trata de hacer aquí apología del feminismo, en absoluto, no soy de esas. Me da exactamente igual que fuera hombre o mujer, del Congo o de la Cochibamba. Pero es tremendamente llamativo, que en un país como Italia, en pleno siglo XXI, tengan que vivirse situaciones como ésta. Porca miseria.

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