El camino y nada más.

Cada uno tiene sus manías. Que se lo pregunten si no a Rafa Nadal. No confesaré las mías puesto que para ello primero tendría que identificarlas. No es sencillo puesto que muchas se disfrazan de rutina en el día a día y es por esto y por cierta vergüenza torera, por lo que se hace complicado admitir que una es en cierto modo, maniática.

 

Sin embargo, estoy dispuesta a confesaros una. Cada verano repito la misma operación con la precisión de un reloj suizo. Elaboro listas de libros pendientes por leer, de autores que quiero conocer como si las vacaciones por llegar fueran un tiempo ilimitado para devorarlos todos. Me encanta y sé que no es grave, no le hago mal a nadie, en todo caso a mi bolsillo y de momento no protesta.

 

A través de una de esas listas, y  gracias a un buen regalo de cumpleaños, llegó a mis manos un libro del que quiero hablaros. Además le debía a la persona que me lo regaló una entrada literaria – no sólo deporte vive el hombre, aunque en ocasiones pudiera creerse -, así que de esta manera cumplo con dos objetivos. El libro en cuestión se llama “El insólito peregrinaje de Harold Fry”. No os destriparé el contenido más allá de la contraportada del mismo o de las referencias a las que se puede acceder buceando un poco en Internet.

 

Cuando lo apunté en esa lista pensé que se trataría del típico libro de verano, temática poco o nada trascendente, a saber, un señor que sale a echar una carta a un buzón y termina recorriendo media Inglaterra para entregarla en persona a una vieja amiga. Pensar poco que para eso ya llegará si es que tiene que llegar, el invierno.

 

Seguramente se puede pasar por él sin ver más allá de la aventura insólita o incluso porqué no, absurda, de un inglés medio pirado que desconfía del servicio postal british y que tiene cierta querencia por el atletismo de fondo. Así de simple. Lo dices, cierras el libro y que pase el siguiente.

 

Confieso que en algún momento del relato lo pensé, para qué escribiría yo esto en mi lista, de qué maldita página tomé la recomendación para no volver a visitarla jamás.

Tras terminarlo, creo que me equivocaba por completo. Al ejercicio “describe la novela en una sola palabra” respondería con el término “inteligente”. Y digo tal puesto que oculto tras su temática digna de la colección blanca del Barco de Vapor, subyace un mensaje en mi opinión mucho más profundo.

 

Podrían diagnosticarme un ataque de misticismo, -además de contar con ciertas manías inconfesables e indetectables, es filósofa-, pero como los que podéis acercaros a este blog sabéis que no es así, os explico a lo que me refiero.

 

Encuentro en el peregrinar de Fry una metáfora perfecta de la vida de cada persona. Harold tenía un objetivo, por absurdo que pueda parecer, era el suyo y lucha por llegar a él. No me digáis que eso no es extensible a cada uno de nosotros. A todos. Cada uno puede bautizarlo como quiera. Presidir una cotizada del Ibex, que te toquen los euromillones y poder hacerte con tu ático soñado en pleno Barrio Salamanca o que el Atleti le gane al Madrid de una vez por todas en el Calderón –amigos atléticos sin ofender, lo del Bernabéu lo tenemos muy reciente-. Distintas maneras en definitiva de buscar de quedarse en paz con uno mismo, de ser feliz.

 

En la búsqueda de ese objetivo, como le pasa a Harold, van sumándose a la causa personas que terminan de dar sentido al mismo. O precisamente ellas son el sentido del que hablamos. Algunas siguen contigo hasta el final, haciendo suyo tu camino, independientemente de las curvas que puedan presentarse en el mismo. Yo valoro muchísimo esto y lo hago presente en mi día a día. Entiendo que la vida cobra sentido exactamente así y es por esto por lo que he querido escribiros esto.

 

Si alguno lee la novela y se queda únicamente con la historia de la carta, que me disculpe, me ponga un comentario hiriente y cierre esta maldita página para no volver a visitarla jamás. Si en cambio os gusta, nos vemos en el camino.

 

 

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Comentarios: 4
  • #1

    Guisante (jueves, 19 septiembre 2013 13:39)

    Yo me lo encontré por warwick!!

  • #2

    Sof (jueves, 19 septiembre 2013 13:48)

    "...buscar de quedarse en paz con uno mismo..." si, pero sin que afecte negativamente sobre otros. Supongo que andar no le hace mal a nadie ;)
    Bises

  • #3

    JM (jueves, 19 septiembre 2013 22:20)

    Me lo apunto para siguiente lectura, como bien decía Machado y siempre llevo presente "caminante no hay camino, camino se hace al andar"

  • #4

    Magdalena (miércoles, 23 octubre 2013 00:03)

    Querida sobrina, este texto tuyo que acabo de leer me parece MAGNÍFICO. Leeré el libro que recomiendas; ahora mismo le haré un pantallazo. Admíteme sin rencor un pequeño consejo: repasa los usos de “sino y si no" y “por que, por qué, porque y porqué". Con mucho cariño y sin acritud.