El nuevo deporte nacional

Sé que no me esperabais (en el hipotético caso de que alguien lo hiciera) hasta dentro de un par de semanas. Llegaría atropelladamente acompañada de diversas excusas para justificar ante vosotros el abandono de mis responsabilidades. Que sí el puente del 1 y 2 de mayo, que sí San Isidro Labrador, que por fín ha llegado la primavera a los Madriles, en fin, lo que ya sabéis, un mar de lamentos.

 

El hecho que me trae hasta aquí es una denuncia. Con las 8 letras. Andaba yo anoche escuchando a Alsina introducir para sus contertulios las noticias del día cuando me sobrevino una reflexión. Mejor dicho, dos.

 

La primera fue dar gracias a la Divina Providencia por que el debate no comenzara por hacer cuentas y apuestas sobre quién levantaría el título de campeón de Liga. Quince días así me llevarían directamente a un hospital psiquiátrico. Y con Lisboa y su Champions al final del túnel. Siendo optimista tres meses de baja y eso en caso de final (finales) de blanco inmaculado. Eso sí que sería una ausencia justificada y justificable por mi parte.

 

La segunda de ellas me llevó directamente a mi clase en el Loreto. Me imaginé como tantas veces – siempre fui un poco bastante empollona - con la mano levantada para pedir la vez y la voz. A pesar de todas las cosas que tenía yo que aportar al debate, inesperadamente no se me concedió el turno de palabra. Es más, me ignoraron dejándome a solas con mi discurso. Ahora éramos tres, mi reflexión, el feo (que me hizo) de Alsina y yo.

 

Para paliar semejante injusticia, tomo la palabra desde aquí, que para eso aunque valga poco, soy yo la dueña de este chiringo. El tema que lanzaba como anzuelo el moderador era una idea recurrente de estos años grises. No es que quisiera ofrecer al oyente la repetición de programas pasados, un “grandes éxitos” adelantado con respecto al que se prepara cada fin de año. Se trataba de una noticia de ayer mismo, en la que únicamente variaban los escenarios y los protagonistas del reparto.

 

En estos años que antes dije grises para no decir de crisis – aburrida está una ya de tanta negatividad -, se ha puesto de moda en España un nuevo deporte nacional. No es el del trinque, vieja práctica en estos y otros lares (repito, también en otros) desde tiempo inmemorial.

El deporte del que os hablo y que quizá os suene – a la fuerza debería hacerlo - es el de levantamiento de alfombras. Más ligeras que los troncos propios de los de los “ocho apellidos” pero igual de impactante para el espectador. No es que nos hayamos vuelto todos persas, ni tampoco que busquemos protagonizar una secuela de Aladín.

 

El impacto viene, puesto que al despejar el suelo bajo la alfombra, nos encontramos con un ejército de nombres y de rostros, nótese el sentido literal y figurado del término, que causan un doble efecto sobre el espectador. Sorpresa y sonrojo a partes iguales. ¡No es posible!, parecen exclamar desde uno de los asientos. ¡Ese de ahí siempre saludaba! se inquietan desde otra de las butacas. ¡Aquél, era un fijo en esto, su cara (dura) anticipaba su traición!, señala una señora permitiéndose el exceso del dedo acusador.

 

En mi caso, el efecto es triple. Además de la sorpresa y la vergüenza, albergo un sentimiento de seguridad. Creo que esto es lo mejor que nos podía pasar. Y no miento, como otros en Valencia el domingo pasado. Para mí, esto no es más que un paso hacia delante. Qué digo uno, si puedo decir un millón. Los mayores del lugar me reprocharán que esta seguridad es causa directa de mi inocencia. Os lo compro, pero me lo voy a permitir. Soy la “sheriff” de esto, ya os lo dije.

 

Creo que este “nuevo” deporte que nos están anunciando día tras día en los medios de comunicación, habría debido ir de la mano de la naturaleza humana desde el principio de los principios. Me concedo ahora la licencia a jugar a ser mi padre. Siempre trata de ponerse en el argumento contrario – atento Martínez - Lázaro, que en Galicia también hay peli –. Si todo el mundo dice “ése trinca” y apunta con su pulgar al suelo, yo me planteo que quizá, si nosotros nos encontráramos en la tesitura de formar parte del ejército de rostros que mencionaba, probablemente también acabaríamos alistados. En la carrera me enseñaron que para que algo se pueda generalizar, la muestra debe ser amplia y variada. Y en este caso lo es.

 

Ahora bien, para que este deporte no acabe calando en nuestro modus vivendi como antes lo hicieron otros, lo más importante es que los espectadores vean las consecuencias. Perdonadme, los de las butacas no. Serán los protagonistas del juego los que deben sentir que se vive menos acalorado y con la conciencia bastante más tranquila teniendo los dos pies encima de la alfombra. Que recuerden a sus madres diciéndoles – porque seguro que lo hacían, todas las madres lo hacen –el archi-repetido “no porque todos lo hagan, tú también tienes que hacerlo”. A esto exactamente es a lo que se estaban refiriendo entonces.

 

Tras este rato de desahogo, puedo recuperar mi asiento en el pupitre del Loreto y os doy las gracias por permitidme con vuestra lectura, liberar el discurso que bullía en mi cabeza desde anoche.

 

Comprenderéis que en estos días de mayo, tengo la mente revuelta e histérica ante lo que se avecina y no es cuestión de saturarse. Que Dios concentre la suerte, o la reparta, como me respondería mi santo padre.

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Comentarios: 4
  • #1

    Rastreator (martes, 06 mayo 2014 12:41)

    Al perro inspector poco le queda añadir más que la clave está en el cambio de mentalidad y en la concienciación. A más de uno hubo que decirle pero Ud. siendo quien es de qué bando está? .. Y después de eso llega el bochornoso #tots amb el Messi. Y me da igual Messi que cualquier otro o mejor dicho, todos los demás. Quizá es problema, como casi todo, de E-d-u-c-a-c-i-ó-n.

  • #2

    Rastreator (martes, 06 mayo 2014 12:45)

    Me he adelantado a Guisante, que me perdone, pero es que este era mi hueso. Guau.

  • #3

    Guisante (martes, 06 mayo 2014 22:56)

    Tenemos algo en contra de los troncos???? Yo soy mas duro que rastreator, al que roba que le corten la mano.

    Pd rastreator: primera y ultim vez que me quita la "pole"( como dicen en marca) no vaya a ser que pierda usted su participación número 3538

  • #4

    desdemitribuna (miércoles, 07 mayo 2014 09:41)

    Nada en contra de los troncos ni muchísimo menos querido Guisante...! Hacían ustedes dos un buen equipo, el brazo armado (que no tonto) de la ley...